Son tiempos duros para los viejos rebeldes.Deben languidecer, debajo de capas de botox,   con sus camisetas negras de diseño, sentados junto a su Ipad observando como sus colores y gritos de guerra son devorados con gula por la más burguesa de sus pesadillas: la moda.

Hasta la alta costura, más baja que nunca, plagia ya sin pudor,  prostituye genios clásicos y el punk no iba a escapar, claro. Tatuajes, crestas, piercings, rotos, agujeros y colores en combinaciones imposibles  son trendy, London is calling, pero esta vez, nena, deja que suene… Loewe no es por ti, es por mi…

Consumir drogas es el ave fénix que devolvió a kate Moss, entre otros, al top de las tops. Para ser cool necesitas una adicción, pero eso sí, tienes que pedir disculpas públicamente  y desintoxicarte en tres semanas y cuatro días, si tardas más, es que tu adicción es una vulgaridad. Luego te cambias el look, sirve sólo con un corte de la melena y si acaso con shorts y botas de pelo, aunque sea agosto en Barbate, eso sí, tienes que ser súper sana después y seguir alguna dieta absurda del tipo, solo como verduras y frutas de color rojo cuando hay luna menguante y cada vez que veo una vespa solo puedo comer hidratos de carbono con una gorra de baseball puesta del revés.

El sexo, como un producto más, forma parte de las campañas de marketing más estudiadas, como siempre sí, pero ahora ya no es algo ni siquiera escandaloso, es cansino hasta el sopor en plan, ufff qué pereza, otra que hace un vídeo en plan sesuarrr y cada vez más y más cutre, con la idea de la sensualidad y la sexualidad más retrógrada y explícita.  Algunos vídeos me recuerdan a las películas que se hacían a finales de los setenta y ochentas, en las que las mujeres salían desnudas sin ton ni son y los hombres vestidos, a lo Robin Thicke y su famoso video. El dice que no es machista, porque su mujer y sus amigas lo vieron y le dieron el OK.  Pues nada nene, si una mujer da el OK no es machista …   tiene el sello de aprobado por una mujer,  la tormenta perfecta.

No deja de ser curioso que la chica del pelo a lo pixie anime a los jóvenes de su generación a ser rebeldes mediante el sexo, rememorando ese viejo tópico de que parece que el sexo lo hayan inventado y lo practiquen solo ellos.. Gran aportación al mundo. Follad sin más. No es que esté mal, de hecho yo lo suscribiría, pero, ¿que tiene de rebelde algo que ya hacían, se hace y se hará?. ¿Que le hagas el twerking a Papa Noel te hace más rebelde o más hortera?. Más hedonismo cutre salchichero. Los hedonistas ortodoxos deben estar que trinan.

Nunca unos rebeldes fueron tan sumisos. Tan observadores de reglas y tan rigurosos cumpliéndolas. Esclavos de los números, de las visitas, de los followers, del share, de los me gusta, de las k, de los twitts. Yonkis de la polémica y de la mediocridad. Vasallos de un viejo señor, tan antiguo como el sexo, Lord Money y adictos a la fama en vena. Son iconos vacíos a pesar de su innegable talento.

 Esta de moda hacer lo que te de la gana sin más razón que la de poder publicarlo en twitter. El placer hedonista supeditado a la aprobación de los demás, una tesis doctoral en antropología, ya, please. Rebeldía de cartónpiedra. Individualismo borreguil.

Pues yo animo a todos a la auténtica rebeldía del siglo XXI: ser burgués y parecerlo. Ser inconformistas;  ir contra el poder/must have establecido; practicar sexo, mucho o muchísimo si te apetece o no practicarlo en absoluto si no te da la gana. Y se un auténtico subversivo: currátelo. Si, hasta en el sexo. Trabaja, estudia, aprende, difunde, comparte, ayuda, cede… Esfuérzate, que nada es gratis y si algún día te cae algo, celébralo, agradécelo y compártelo. Respétate y respeta, rebelde.

Así que, definitivamente,  va a ser que prefiero ser burguesa que rebelde sumisa, al menos, siempre me quedará 1830…

 

 

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