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Con la decisión del Fiscal de Nueva York, Cyrus Vance, de retirar los cargos contra el Sr.Strauss-Kahn se pone un incómodo punto y aparte a este escabroso asunto que ha dejado ver lo peor de todos los implicados, presunto agresor, presunta víctima, la justicia, los medios de comunicación y la sociedad en general.

Optar por este final procesal, sin entrar a valorar el fondo del asunto, deja a todos los implicados en una presunta indignidad.

Ya en el mes de julio el Sr. Scott Horton, presidente de la comisión de Derecho Internacional de la ABA  adelantaba este probable resultado analizando el interés propio del Fiscal Vance en salir victorioso en el proceso ya que de no ser así su imagen se vería seriamente dañada, asunto de vital importancia ya que su cargo es electivo. ¿Cómo tutelar un derecho que genera un conflicto de intereses?. Es una situación, aunque legal, éticamente difusa.

En cuanto a los hechos objeto del proceso la fiscalía entiende que sí ha resultado probado que las relaciones sexuales existieron, el hecho controvertido es si fueron consensuadas o no.  La razón por la que la fiscalía aduce que no va a presentar cargos radica en la falta de credibilidad, que según ellos, tiene la víctima. La Sra. Diallo ha mentido y varias veces. Diferentes declaraciones sobre los hechos, una conversación con un preso sobre su intención de “sacar dinero”,  una solicitud de asilo falseada y más asuntos turbios. 

Si en un primer momento asistimos a una vulneración indecente de la presunción de inocencia del Sr. Strauss-kahn,  con exhibición vergonzosa de su imagen esposado, ahora asistimos a la lapidación mediática de la presunta víctima. Para esclarecer lo que ocurrió en la habitación del Sofitel no debería importar ni la controvertida fama del Sr. Strauss-Kahn anterior a los hechos, ni si la Sra. Diallo mintió en su solicitud de asilo. No se juzga la moral de cada uno sino unas acciones que constituyen un delito. Aún en el caso de que fuera cierto que la Sra. Diallo quisiera obtener dinero con el asunto no por ello hubiera sido menos violada, la única discusión sería acerca de su ética.

Como mujer me indigna que se cuestione la moralidad de la víctima, o su vida sexual, una negativa a realizar un acto sexual implica siempre una agresión sexual y para aquellos que viven anclados en el pasado de las tinieblas jurídicas, es también agresión sexual si la víctima es una prostituta o si se producen dentro de una relación conyugal o análoga, o,  incluso,  si se lleva un pantalón vaquero muy ajustado,  sé es disminuida psíquica o se es una mujer carente de atractivo sexual(por recordar algunas ignominias perpetradas en sentencias).

El caso DSK nos deja un regusto amargo, el que deja no saber quién es más presuntamente indigno. Si el Fiscal que presuntamente antepone sus propios intereses, si el presunto agresor que sale impune, si la presunta víctima por presuntamente inventarse una historia para lucrarse. Lo que este final cerrado en falso ha dejado es: un fiscal cuestionado, un hombre que puede ser inocente con una duda perpetua sobre sus hombros y una mujer que de ser víctima lo ha sido doblemente.

La que no es presunta es la indignidad de algunos medios, ni la reacción de la socialdemocracia francesa encabezada por Martine Aubry, cuyo discurso en defensa del Sr Strauss-Kahn nada más conocerse su detención y su teoría de la conspiración abochornó e indigno a propios y extraños y, probablemente, a más propias. Desde luego se podía apoyar al Sr Strauss -Kahn, de hecho, se debía,  no en vano existe la presunción de inocencia, pero hay formas y formas, y luego está la de la Sra Aubry y su sectarismo político indigno, que es extrapolable a la sociedad, que ha tomado partido, en muchos casos, según su ideología.

Justicia presunta.

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