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Hacía años que ni me acordaba, pero, así, de repente, me han venido unas ganas locas de comerme uno. Probablemente el recuerdo,  mimado por las arenas del tiempo, sabe mucho mejor que el añorado trozo de hielo con sabor a fresa.  Parece que el aire retro o la reinterpretación no es trendie en el mundo de los helados, ¡lástima!. Quizás la idiosincrasia misma del desaparecido frigodedo no encaje en el siglo XXI donde lo políticamente correcto seduce a la libertad de expresión, traicionando, en muchas ocasiones, a la tolerancia que dice proteger.

Si volviese el Frigodedo, reinterpretado,  probablemente, alejándolo más del pulgar, hacia el mismo corazón sería más que bién acogido por un amplio sector del público. Sería el helado oficial de los indignados, refresca y tiene mensaje, y, además, si mal no recuerdo, era de un color fresa, por lo que al no ser rojo permite cierto grado de independencia, aunque sigue estando en la misma gama cromática.

Indignados hay muchos estos días, luego estamos los que llevamos muchos tiempo indignados y haylos hasta que ya han nacido indignados: están los del 15M, los de la JMJ, los anti JMJ y los anti -anti JMJ. Leía esta mañana que en la manifestación en contra del ciudadano Benedicto (como diría una buena republicana) no sólo estaban asociaciones laicistas (que no laicas) y ateas, sino que también se habían unido organizaciones de gays, lesbianas y transgénero, organizando besadas y eventos varios, he intentado averiguar las razones que impulsan a todos estos colectivos a los que suelo apoyar a manifestarse en contra de un derecho fundamental ajeno y no me convencen en absoluto. Desde luego algo huele a podrido en Roma, pero en Madrid hay un cierto tufo intolerante. En el juego de la democracia a veces hay que tragarse sapos, porque los demás tienen el mismo derecho que nosotros a expresarse y a  manifestarse. No se puede reclamar lo que no se está dispuesto a dar. Aunque no me guste nada lo que representan, me da cierta grima que alguien se manifieste en contra de los derechos de otro. Además, hay mucho color fresa en la comunidad católica,  fresa y arco iris. 

El fresa es un color que siempre me ha gustado, favorece mucho aunque hay que saber llevarlo. Es un color que destaca, por lo que pierde mucho si se mezcla , pierde luminosidad y se marchita.

Pobre Frigodedo, su reinterpretación es imposible, tengo que asumirlo,  el cambio digital  es definitivamente más que políticamente incorrecto,   es económicamente  inviable, cualquier publicista lo vería, se aleja del tan deseado pink lobby y se acerca al menos glamouroso mundo sáfico,  hasta en la discriminación hay machismo, otro frente abierto.

Y todo este rollo por acordarme del heladito en cuestión, así, de repente …

 

 

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